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¿Por qué cuesta tanto comprender a los indígenas?

¿Por qué cuesta tanto comprender a los indígenas?

La curiosidad como actitud política

En uno de los momentos más tensos del gobierno de Lenin Moreno, su Ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, brindó una entrevista transmitida por todos los medios de comunicación. Ese domingo 6 de octubre de 2019, las organizaciones indígenas están bloqueando carreteras, los supermercados comienzan a desabastecerse y se reclama por las medidas económicas que implican el aumento de los precios de combustibles. En la mitad del diálogo, el periodista pregunta por la opinión del ministro sobre la afirmación de las organizaciones indígenas de que los militares no podrán acercarse a sus territorios. Jarrín tensa el cuello, mira al periodista como a un idiota y afirma sentencioso: “no hay territorios indígenas, el territorio es del Estado ecuatoriano”. 

Fue una frase extraña: 14 pueblos indígenas del Ecuador tienen territorios que alcanzan 3’703.497 hectáreas. En la colonia, varias comunidades lograron tener tierra. Durante el siglo XX, hubo organizaciones que aprovecharon la entrega de títulos a campesinos para acceder a tierras. Luego del levantamiento indígena de junio de 1990, se inició un proceso de titulación de tierras indígenas amplio que reconocía sus derechos políticos específicos, por lo que se usó el término «territorio». Este derecho fue después reconocido constitucionalmente y en instrumentos internacionales, como la Declaración sobre Pueblos Indígenas de Naciones Unidas. Por eso fue curioso que Jarrín declarara los territorios indígenas como inexistentes. Sospecho que no hubiera sido tan atrevido sino contará con que los ecuatorianos tenemos una ignorancia oceánica sobre los pueblos indígenas. 

Territorios indígenas en Ecuador, trabajo del colectivo Geografía Crítica.
Fuentes: IGM 2018, Condenpe 2012, Raisig 2016
Territorios indígenas en Ecuador, trabajo del colectivo Geografía Crítica.
Fuentes: IGM 2018, Condenpe 2012, Raisig 2016

Personas educadas navegan en ese océano. Las instituciones educativas hacen poco por entender quiénes son los hombres y mujeres indígenas, lo que se nota, por ejemplo, en nuestra cercanía a los mapas. Estamos familiarizados con la cartografía nacional, europea, estadounidense en alguna medida, con la sudamericana, pero pocos hemos visto mapas de territorios indígenas. La imagen que acompaña este artículo da cuenta de territorios en tres regiones ecuatorianas. En varios de estos espacios el idioma más común no es el español. Algunos tienen bosques tropicales, otros son áreas urbanas y hay también extensos páramos. En ciertos pueblos, la organización política es poderosa, en otros la individualización ha hecho que el concepto de comunidad se debilite. Pero que la propiedad sea compartida siempre me ha parecido asombroso. Esa convivencia en alguna medida da cuenta de la capacidad que tienen de organizarse, por ejemplo, para caminar hasta Quito. 

La ignorancia sobre los indígenas exagera la separación que tenemos con ellos. El censo de 1950 indicaba que, en la Sierra, 24% de las personas hablaban quichua, el 46% de los ecuatorianos vivía en chozas. Esa amplia presencia de indígenas cambió en la década de 1970, cuando hubo una migración masiva a las ciudades del país. Muchos dejaron su idioma materno para adoptar el español, que era más usado en las urbes, haciendo que se difuminaran los vínculos con las culturas indígenas. Sin embargo, hoy, en ciudades como Quito o Guayaquil, que crecieron en esos años, un número significativo de mestizos tiene un bisabuelo o bisabuela quichuahablante. Posiblemente nuestros cuerpos, el largo de nuestros huesos, el color de nuestro pelo esté informado de esa herencia. Es muy indígena el español que se habla en Ecuador. Lo indígena, que parece ilusoriamente lejano, nos habita. 

Días antes de que se inaugurara el oleoducto para transportar petróleo desde la Amazonía, en 1971, el Ministro de Gobierno Jorge Acosta aterrizó en Lago Agrio. En el documental Sky Chief, se observa cómo una periodista pregunta sobre las poblaciones indígenas, a lo que el ministro responde: “vamos a respetar a las tribus indígenas, no podía ser de otra manera.” Sin embargo, el asunto nunca fue abordado por la propaganda que circuló durante el boom petrolero. En los periódicos y videos de la época solo se anunciaba el hallazgo de riquezas inestimables y se estimulaba la colonización campesina, todo a costa de la reducción silenciosa del espacio de indígenas cofán, siona y secoya. La ignorancia es el resultado de una combinación de ocultamiento y conveniencia. 

Es muy probable que Oswaldo Jarrín conozca territorios indígenas. No solo porque están reconocidos legalmente, sino porque fue Director de Operaciones del Ejército en la Guerra del Cenepa. En ese conflicto los indígenas shuar formaron una tropa de élite decisiva —llamada Arutam— porque conocían con precisión su territorio. En 1998, año en que se firmó la paz, el Estado reconoció la propiedad tradicional shuar de 727.615 hectáreas. Los militares son justamente el segmento de la población que más conoce los asentamientos indígenas por su trabajo en espacios remotos. Pero, el pasado domingo, Jarrín sacó provecho de la precaria conciencia de los ecuatorianos para representar a los indígenas como irracionales, como personas que no conocen que hay un solo territorio patrio, para deslegitimarlos. 

Los mestizos somos especialmente susceptibles de creer en representaciones racistas. Por nuestra educación, por el ocultamiento de información y por nuestra propia desidia. En este ambiente desolado, la curiosidad es una actitud política desestabilizadora, capaz de poner en duda las creencias comunes sobre los pueblos y los sujetos indígenas, casi siempre racistas. La capacidad de asombro puede dar nitidez a los reclamos que resuenan hoy en Ecuador.  

Pablo Campaña

Cronista e historiador. Busca que la reflexión académica se contamine por los recursos del periodismo narrativo y que la teoría crítica se filtre a las páginas de periódicos. Actualmente escribe un libro sobre la historia del urbanismo amazónico.

Esta entrada tiene 6 comentarios

  1. Avatar

    Me parece un gran aporte, ya que aborda brevemente el contexto político con el que el poder ha abusado de los indígenas, no obstante, por el título pensé que habría información más completa, referente a la cosmovisión indígena y sus estructuras sociales de convivencia.
    Un tanto incompleto.

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    Excelente reseña! Es importante definir el rol que cumplen los personajes públicos involucrados en esta situación. En este caso el de Jarrin..
    Sugeriría cambiar la fecha que aparece al inicio como domingo de 6 de agosto, cuando en realidad fue el domingo 6 de octubre.
    Saludos

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    «Ese domingo 6 de agosto de 2019, las organizaciones indígenas están bloqueando carreteras, los supermercados comienzan a desabastecerse y se reclama por las medidas económicas que implican el aumento de los precios de combustibles.», me parece que quiso decir «Ese domingo 6 de octubre de 2019».

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    El texto empieza señalando domingo 6 de agosto, y supongo que se refieren al 6 de octubre. Cámbienlo por favor, siembra duda esa imprecisión

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    Excelente !! Que gran aporte amigo Pablo! Ojalá los pensamientos libres y críticos se sigan colando por otros espacios e impregnen de memoria los territorios y las venas de este pueblo profundamente indio !

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    Magistral el complemento de datos tecnico y sociales

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