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Ecuador en Ucrania: lo que sabemos al sábado 24

Cristina Burneo Salazar y Josep Vecino

Michael Mantilla estudiaba en Vinnytsia desde diciembre de 2021. Como cientos de jóvenes en Ecuador, migrar para estudiar se le presentó como una alternativa a la falta de oportunidades que hay para su generación en su propio país. Michael estaba en cursos de lengua antes de iniciar sus estudios para piloto comercial en la Universidad Técnica Nacional, ubicada en esa ciudad. Como otros cientos de estudiantes, llegó a partir de un contacto con el Programa Universitario Europeo Latinoamericano (PUELAT), una corporación de asesoría para la educación superior en América Latina que canaliza el proceso de vinculación y matrícula en instituciones educativas europeas.

La familia de Michael, al igual que otros cientos, estaba alerta durante esta semana. Las alarmas por sobrevuelo de aviones en Vinnytsia empezaron a ser más frecuentes, igual que el sonido triple de la alerta que les indicaba a él y a sus compañerxs que debían bajar a los búnkeres de sus residencias estudiantiles ante amenazas de bombardeos. El jueves y el viernes, los distintos grupos de estudiantes ya pasaron casi todo el día allí.

¿Qué responder a la gente que, con ignorancia e indolencia dice que “esperaron a último minuto para evacuar” o que, peor aún “perdieron tiempo”? El día jueves 24 de febrero, el mundo entero, en distintos husos horarios, despertó con la noticia de una guerra ejecutada por Rusia. Culpabilizar a quienes viven en Ucrania desplaza la responsabilidad a la población inerme y, en el caso de Ecuador, a una comunidad migrante sin recursos para responder a un hecho de tal magnitud, cuyos planes de evacuación requieren de destinos, fondos, rutas de salida. Sí era necesaria la actuación urgente, con criterios técnicos y ágil del Estado Ecuatoriano.

            PUELAT, el programa con el que viajó Michael, realizó la operación de evacuación de más de 30 estudiantes el día viernes, sin asistencia del gobierno ecuatoriano. Según Tania Piñán, su madre y una de las representantes del colectivo de familias de estudiantes en Ecuador con quien pudimos hablar, el acuerdo entre PUELAT y la Cancillería de Ecuador fue hacer la evacuación de su grupo a la ciudad de Lviv (Leópolis). Allí, el Estado ecuatoriano tomaría la responsabilidad de proteger a sus ciudadanxs, como es su obligación en las circunscripciones del Exterior.

            En una reunión sostenida en Quito en Cancillería entre los funcionarios de turno y el grupo de madres y padres de familia de más de 200 estudiantes, Cancillería aseguró que emitiría salvoconductos para que se pudieran tomar trenes a ciudades seguras. Sin embargo, el acuerdo con PUELAT no se cumplió. En Lviv, ningún representante del Estado ecuatoriano recibió al grupo de estudiantes. Según sus familias, quedaron varadas decenas de personas. Además, según Tania Piñán, quedaron a cargo estudiantes que mayor tiempo llevan en Ucrania y que hablan bien la lengua. Si bien esto dota de más destrezas para comunicarse y gestionar el desplazamiento, no considera responsable haber dejado a la deriva a un grupo de jóvenes en medio de la ejecución de una guerra.

            El día sábado 26 de febrero por la tarde, Cancillería de Ecuador aseguró tres cosas a los grupos varados en Lviv: 1) que había trenes habilitados (sin aclarar que son los trenes generales, para todo el mundo); 2) Que les esperaba una delegación de Ecuador; 3) Que había tres horarios confirmados. Las familias de lxs estudiantes responden esto: nunca encontraron trenes, delegación ni ayuda para poder irse. Aquí abajo figura la comunicación que emitió Cancillería por su cuenta de Twitter:

Hay un grupo de estudiantes que logró pasar hoy a Polonia, porque ejercieron presión dentro del caos terrible que es la estación de trenes de Lviv. Edison Montachana, estudiante de ese grupo, daba cuenta del duro camino de desplazamiento forzado por guerra que les tocará a quienes salen de Ucrania y vienen de todo el mundo, también de Ecuador: “Después de sobrepasar los empujones y peleas que se dieron por quienes intentamos subir, dentro del vagón, en un 90% extranjeros, se escuchan gritos, reclamos y ruegos en varios idiomas; árabe, francés, inglés, intentando comunicarse uno con otro.”

A esto debe sumarse el hecho de que los albergues en Polonia no están abiertos para “extranjeros”. A quienes logren llegar y tomen el vuelo humanitario que Cancillería de Ecuador ha anunciado desde Cracovia para el lunes o martes próximos les espera la intemperie. Ser de Ecuador, migrante y desplazado de guerra en Polonia nos hace ver la dura realidad de las personas desplazadas en todo el mundo.

“En los albergues en Polonia no van a recibir a ecuatorianos. Están haciendo fila en la frontera hasta por seis horas. Luego de eso, hay una congregación de monjas que se ha comprometido a recibirles, pero faltan cobijas, alimentación, abrigo, por eso estamos recaudando fondos”, nos dice Vanessa Carrera, de la Red de Becarios de Ecuador (abajo incluimos el enlace a la campaña). Cancillería ha informado que el punto de encuentro para quienes logren ingresar a Polonia por Medyka o Kravovets, deben dirigirse a la iglesia de “Przemysl (Karmelicka 1)”.

            A través de la información recogida por la Red de Becarios, pudimos conocer mejor la procedencia de lxs estudiantes de Ecuador para comprender su situación. Hay muchas personas que estudiaban en Zaporizhzhia, sobre todo Medicina. Unas pocas lograron desplazarse a Rava-Ruska, en la frontera con Polonia, pero allí el tráfico está colapsado; hay un chico que está solo en su departamento en Kiev, con pocos víveres, y clama por ayuda. Otra estudiante dice: “Me encuentro en Kharkov, no sé qué hacer,ya que sí viajo por mi cuenta pondría en riesgo mi vida más que quedándome aquí.”

Una de las estudiantes desplazadas por la guerra y que se halla Lviv nos da un panorama desolador, pero que ayuda a entender lo desesperado de esta situación. La vamos a llamar Ana para proteger su seguridad:

“Muchos estudiantes ya se fueron a Polonia. Hay un grupo de ecuatorianos que ya salió, pero esa frontera está colapsada, la fila es interminable, hay gente de todo el mundo saliendo por ahí. Hay muchas otras nacionalidades, y un total colapso. Hemos visto otras posibilidades: podemos salir por Eslovaquia o Hungría, hay grupos pequeños yendo hacia allá. Estamos tomando otras decisiones porque ya no podremos entrar a Polonia. Cancillería nos dijo que vayamos a Polonia pero que no tienen fondos para vuelos humanitarios. Tampoco hay bancos abiertos, no podemos recibir dinero de nuestras familias. Sabemos que hay gente en Polonia coordinando ayuda.”

Otro estudiante, a quien llamaremos Jorge, dice desde su teléfono:

“Puede ser que haya hombres que pueden ser enviados de vuelta a Kiev, aunque no seamos ucranianos. Por favor ayúdennos, ya nos dijeron que mandaron un comunicado sobre eso, ahora están saliendo mujeres y niños.”

Mientras Jorge transmite su mensaje, se oye la explosión de una bomba.

Campaña de recaudación de fondos, Red de Becarios en Ecuador:

https://www.givingway.com/campaign/6ddda59d

Formulario de la Red de Becarios: Si conocen a personas que vivan en Europa y puedan acoger a estudiantes ecuatorianxs les pedimos llenar: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfmhCraJTKbro8BQxB8KzF6wIyVpVG6LYlT3aWutz5tYcQ2YA/viewform

Tania Piñán, del grupo de familias de estudiantes. Contacto: 0992923798.

Formulario para personas en Ucrania que necesiten pasaporte de emergencia: https://forms.office.com/pages/responsepage.aspx?id=8K_B576jDEKGD1DF6p4dhxzgEio19HBHg4JENiqfYBdUQjlNWEk0WVVYSTNWSVowS09XMjlFTUJGNS4u&fbclid=IwAR3FwXY2xN6G687FwuHxmul5OWcoeZ2_kwG6ExMP9b47UHcWT3UMeKOA-z0

Cristina Burneo Salazar

Pertenece al movimiento de mujeres de Ecuador. Es escritora, traductora y docente en la Universidad Andina Simón Bolívar. Desde 2013 escribe artículos de opinión, crónica y narrativas desde el feminismo y otras desobediencias.

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